Con unos ahorrillos, las Chicas de Oro viajamos a Egipto. Desde el Cairo nos dirigimos a Giza al, por entonces, hotel “Menes House” situado frente a las pirámides y a la esfinge que, pobrecilla, seguía sin la rinoplastia después del destrozo napoleónico.... ¡Oh todopoderoso Linden! ¡Nos habían estafado! ¡las bebidas no estaban incluidas!
Fué entonces cuando aprendimos a beber agua fresca de un cántaro sin amor y a caminar erguidas, con ese salero que nos caracteriza,
Sin darme cuenta mis queridas amigas desaparecieron y me encontraba en el Alto Nilo, ante la fachada de Abu Simbel, declarado Patrimonio de la Humanidad y mandado a construir por Ramsés II. Afortunadamente, en la réplica S.L., conserva los dos obeliscos como si uno de ellos jamás hubiera llegado a la Place Concorde de Paris, como regalito (dicen las malas lenguas) de El Corso a Josefina, además de dos colosales estatuas de Ramsés.
Cuando subió el nivel del Nilo debido a la construcción de la presa de Asuam, tuvieron que desmontar en bloques enormes estos dos templos y como un rompecabezas volver a montarlos en una zona más alta a orillas del lago Nassers.
Un bosque de columnas repletas de jeroglíficos entremezclados con fotografías reales envuelve al visitante. Tocando algunos obejetos dan notas explicativas de lo que estamos viendo, en general o de un objeto concreto, e incluso enlace directo a la web oficial de Abu Simbel
Animada con la situación, me puse una peluca oscura “Cleopatra style”, busqué papiros que, avidamente, leía y estudiaba gracias al cursillo intensivo de jeroglíficos recibido en el Centro de la Tercera Edad.
Hola Oteaba, dijo una dulce voz sarcofaguiana. Soy Ramsés y sé que pasas sed. ¡WOWWW!¡No salía de mi asombro!-y lo que es peor, las chicas no me crrerían ):- En premio al interés por mi choza, te voy a tratar como mereces.
Me sentó en su trono para que me abanicaran los sofocos propios de la edad, después me subió a la grupa (joroba suena mal) de su camello y en una jaima, me invitó a tomar los tres tés (dulce como el amor,¡Uhmm!.. amargo como la vida ¡Puasgk!y.. suave como la muerte ¡Shttt!).
Colocó unos pulserones en mis brazos y un incómodo sujetador; Sin embargo, yo seguía preocupada por mis compañeras…El faraón sensible por mi pesar me calmó dicendo: Todos mis esclavos han salido en su búsqueda y las encontrarán... ¡vivas o muertas!.
Oteaba Auer, quiero que seas mi nueva esposa. Te llamarás Nefertaris y construiré un templo menor dedicado a ti y a Hathor, diosa de la belleza y del amor. En la intimidad podrás llamarme Airos o Zeiler , diminutivos que usaban mis faraones padres
No volverás a pasar sed, ni usarás un cántaro de barro. “Mi deseo es que me lleves en tu mente”. Acto seguido, Airos Zeiler instaló un acuario sobre la cabeza de Oteaba Auer mientras dulcemente cantaba: "quisiera ser un pez…lalalala. …"
Fué entonces cuando aprendimos a beber agua fresca de un cántaro sin amor y a caminar erguidas, con ese salero que nos caracteriza,
Sin darme cuenta mis queridas amigas desaparecieron y me encontraba en el Alto Nilo, ante la fachada de Abu Simbel, declarado Patrimonio de la Humanidad y mandado a construir por Ramsés II. Afortunadamente, en la réplica S.L., conserva los dos obeliscos como si uno de ellos jamás hubiera llegado a la Place Concorde de Paris, como regalito (dicen las malas lenguas) de El Corso a Josefina, además de dos colosales estatuas de Ramsés.
Cuando subió el nivel del Nilo debido a la construcción de la presa de Asuam, tuvieron que desmontar en bloques enormes estos dos templos y como un rompecabezas volver a montarlos en una zona más alta a orillas del lago Nassers.
Un bosque de columnas repletas de jeroglíficos entremezclados con fotografías reales envuelve al visitante. Tocando algunos obejetos dan notas explicativas de lo que estamos viendo, en general o de un objeto concreto, e incluso enlace directo a la web oficial de Abu Simbel
Animada con la situación, me puse una peluca oscura “Cleopatra style”, busqué papiros que, avidamente, leía y estudiaba gracias al cursillo intensivo de jeroglíficos recibido en el Centro de la Tercera Edad.
Hola Oteaba, dijo una dulce voz sarcofaguiana. Soy Ramsés y sé que pasas sed. ¡WOWWW!¡No salía de mi asombro!-y lo que es peor, las chicas no me crrerían ):- En premio al interés por mi choza, te voy a tratar como mereces.
Me sentó en su trono para que me abanicaran los sofocos propios de la edad, después me subió a la grupa (joroba suena mal) de su camello y en una jaima, me invitó a tomar los tres tés (dulce como el amor,¡Uhmm!.. amargo como la vida ¡Puasgk!y.. suave como la muerte ¡Shttt!).
Colocó unos pulserones en mis brazos y un incómodo sujetador; Sin embargo, yo seguía preocupada por mis compañeras…El faraón sensible por mi pesar me calmó dicendo: Todos mis esclavos han salido en su búsqueda y las encontrarán... ¡vivas o muertas!.Oteaba Auer, quiero que seas mi nueva esposa. Te llamarás Nefertaris y construiré un templo menor dedicado a ti y a Hathor, diosa de la belleza y del amor. En la intimidad podrás llamarme Airos o Zeiler , diminutivos que usaban mis faraones padres
No volverás a pasar sed, ni usarás un cántaro de barro. “Mi deseo es que me lleves en tu mente”. Acto seguido, Airos Zeiler instaló un acuario sobre la cabeza de Oteaba Auer mientras dulcemente cantaba: "quisiera ser un pez…lalalala. …"Elance directo:http://slurl.com/secondlife/Panta%20Ta%20Ethne/120/87/22















Sin rumbo, vagábamos por la ciudad cuando de repente se obró el milagro. ¡alguien abandonaba su casa!, seguramente no le gustaba vivir sin aire acondicionado. A pesar de nuestros débiles corazones, corrimos escaleras arriba hasta llegar a la vivienda…





















