sábado, 14 de noviembre de 2009

El tiempo: Historia de una imagen

Muchas veces me preguntan por la fotgrafía que exibo en mi perfil y lo cierto es que muestra la caricatura de la ilusión del tiempo que dejé plasmado en un post en Junio del 2008.
Se acercaba el verano en el hemisferio norte y todo cambiaba en Second Life con ese criterio, sin contemplar que el sur también existe. Sin embargo, hubo otros motivos de peso como por ejemplo el poder cambiar a nuestro antojo la luz durante las veinticuatro horas dentro del metaverso. Enlace al post “Hemisferios y Solsticios S.L.”
Con todo ello, imposible no recordar a Albert Einstein descubriendonos que “La distinción entre el presente, el pasado y el futuro, es sólo una ilusión” y así el listo del Todopoderoso Linden, creó un horario único o absoluto. Sin embargo, para quienes habitamos el metaverso, para quienes le mantenemos el negocio, de manera implacable, el tiempo sigue siendo relativo…Tic-Tac

8 comentarios:

Gizela dijo...

jajaja
Muy buena la explicación, de porqué la singular peineta jajaja
Es cierto el tiempo, es relativo, y la forma de apreciar la vida tambien.
Vivimos de relatividad, en relatividad, y desde que se inventaron los matices, tambien matizamos la relatividad de las verdades.
Besotes grandes Ote y feliz domingo
Gizz

Sara dijo...

¡¡¡Ote!!!! eres genial hasta para elegir tu perfil, y argumentarlo así de elegantemente y de bonito.Me ha gustado conocer tus razones.
Ya te digo que el tiempo es relativo....tienes más razón que una santa.
Y con tiempo, sin tiempo o según la relatividad del momento, decirte algo que nunca cambia, y es que ....pasarme por tu casita es un placer, como un placer ha sido encontrarme contigo, en aquel preciso momento y en este preciso lugar.
Buen finde y abrazote bien grandote.

Anónimo dijo...

El tiempo es tan flexible como una gruesa viga de hierro que tuviera 6 o 7 Kms de larga.
Vivir deprisa no es sinónimo de vivir una vida sensual.
Si se vive con demasiada celeridad puede uno verse en situaciones como que cuando está comiendo el segundo plato del almuerzo, ya esté empezando el primero de la cena y el colacado con frosties en vinagre del desayuno del día siguiente.
Entonces el hilo del tiempo tal vez se hiciese estrecho, mas la barriga del individuo sin duda inciaría la tendencia contraria. Ese incauto viviría deprisa pero se movería despacio, desataría una confusión velocidad-tiempo, lentitud-velocidad-tiempo que el equilibrio de las fuerzas del universo físico se romperían y moriríamos todos. Así que cuidado.

Además y huyendo ahora del catastrofismo, hacer las cosas tan rápido suele equivaler a hacerlas mal o peor.
Vea.
Supongamos que los mecánicos de Renault, cuando el Alonso entra en boxes para hacer cambio de ruedas, aceite, filtros y limpiaparabrisas, batieran el récord de todos los récords y consiguieran realizar la operación en cero coma siete octavos de milésima de segundo.
No nos debería extrañar que el director del equipo, lejos de felicitarlos por su trabajo, los despidiera a hostias por atornillarle a nuestro bravo campeón una rueda al casco o llenarle de lubricante la guantera poniéndole el carnet y la documentación perdidos de aceite.

Fijémonos en que si uno eleva las revoluciones de sus actividades al frenesí, creyendo que de tal modo está viviendo más, la realidad de los hechos le llevará sin embargo a la sensación de que el pasado de hace sólo dos días empezó enseguida a ser tan lejano como una década. Una decada diez dentistas recomienda masticar mucho los chicles antes de tragarlos. O sea, cada cosa a su ritmo.

Y si uno ya nace con esa idea del pasado en el tiempo, tampoco sería extraño que en su propio bautismo, el bebé estuviera apuntando bigotillo y en mitad de una llantera se le oscureciese sorprendentemente la voz y se le formase en el cuello un pedazo de nuez como bola de petanca.

El tiempo ya de por sí va lo bastante lanzado casi siempre.
Para corregir la tendencia a acelerarlo lo mejor es ir a un monasterio tibetano o en su defecto a la sala de espera de cualquier médico familiar de la seguridad social a por recetas.
Ahí se traza con crueldad sin límite en el sistema cerebral del sujeto la tremenda pereza del crono, y cuando por fin se logra salir de semejante tortura, se contempla con agrado que eso, que la vida, sin meterse una guindilla por el culo, ya corre lo bastante.

Oteaba Auer dijo...

Gizzela, y dentro de los matices una gama icreible a que su vez tiene otros todos y cada uno de ellos.
Besos preciosa :)

SARA:
jajajja, es de agradecer el comentario que haces refiriéndote a mi casa y a nuestro encuentro.
El placer del que hablas bien sabes que es mutuo.
Buena semana y besossss

ANÓNIMO:
¡Menudita exposición! desde la ralatividad del almuerzo-cena al tiempo que podríamos pasar cambiando tornillos en nuestras cabezas o en cualquier circuito de la fórmula 1, para terminar con un bebé que nace con bigote, lo llevan a la Seuridad Social y el médico de cabecera da a su mamá la única posible solución ¡Una guindilla que como el río no se debe beber sino dejarla correr! ¿tiempo-vida ó vida sin tiempo?

Sergal dijo...

Querida Oteaba El hombre intentó medir el tiempo del modo más exacto posible y creo que así nació el calendario común que todos conocemos.
Un beso
Cuídate;)

Anónimo dijo...

El tiempo es muy traicionero,por eso yo nunca lo saco del reloj

Herenvardo dijo...

Hola Ote, gracias por tu comentario hacia tiempo que no te leía. Ciertamente he tenido el blog parado un tiempo, con un post de un lugar con el tiempo olvidado, pero volvemos a la actividad y espero futuros encuentros. Al tiempo claro.
Un beso

Oteaba Auer dijo...

Ay querido Sergal, con lo bien que se vive sin hora, sin fecha...supongo ¿alguien puede vivir sin calendario o seguirá siendo una utopía?
Besitos mi niño :))

Anónimo:
ni se te ocurra dejarlo salir. Tengo entendido que las agujas enloquecen y nos quedamos para siempre en el presente.
PD.- ¿eres el mismo anónimo? ¿por qué no poner un nombre?... Con lo lindo que son pepito y juanito podió.

Herenvardo:
Pues sí, mucho tiempo sin vernos. Yo apenas tengo tiempo para el blog y para visitar los espacios de los amig@s; pero al final, tarde más o tarde menos, siempre vuelvo como el turrón.
Besos :)